viernes, 27 de febrero de 2015

[Retro Reseñas] Leyendas de Superman y Batman: Volumen 1

Leyendas de Superman y Batman: Volumen 1

Título: “Tal vez soñar” (Legends of the World’s Finest 1, Febrero 1994)
Escritor: Walter Simonson
Artista: Daniel Brereton


Resumen

La historia nos traslada a la costa oeste de Escocia, concretamente a las Hébridas interiores y exteriores. Es en estas últimas donde se encuentra un abandonado castillo en el que se adentra una joven chica escocesa quien al poner los pies en la costa siente la presencia de alguien a quien no consigue ver ni tocar. Prosigue su camino por una grieta en la pared del castillo y con lámpara en mano se sobresalta aunque no tarda mucho tiempo en tranquilizarse al percatarse de que se trata de una bandada de murciélagos. Mientras deambula por la ruinosa fortaleza se encuentra con un libro y embriagada por la curiosidad lo abre para acabar descubriendo que guarda en su interior lo que parecen ser hechizos mágicos.

Ya en su casa, y tras haber discutido con su familia por el peligro que podía haber corrido por haberse aventurado en acudir sola al castillo, se dedica a observar detenidamente el libro abandonado para percatarse de que una representación pictórica de ella se encuentra en su interior para más tarde observar atemorizada otra ilustración que no solo la representa a ella sino también a un individuo monstruoso con rasgos demoníacos o vampíricos (recuerda bastante a Morbius de Marvel la verdad). La escena se torna en auténtico y constante terror cuando la criatura surge de las páginas del viejo libro para hacerse con el control de la muchacha y arrebatarla en mitad de la noche sin que sus padres y su hermana se hayan podido dar cuenta del secuestro. Atravesando las aguas, la misteriosa y abominable criatura se la lleva al castillo y allí a través de una serie de sortilegios y hechizos convierte a la joven escocesa en una de las más terribles (y no tan conocidas por el público freak en general, pero sí de los cómics) enemigas de Superman: Banshee.



Es entonces cuando el misterioso y aterrador individuo, el pseudo-Morbius, no solo revela su identidad al presentarse como Tullus (perteneciente al clan McDougal) sino también explica las vivencias que ha tenido que atravesar durante su estancia en el infierno, teniéndose que someter a la autoridad y voluntad de Blaze, señora absoluta del averno. Al fin libre, le revela a Banshee sus intenciones: expiar su culpa y librar a su linaje de su fatal destino, algo que no le será posible si no logran la ayuda de aliados, de personas que estén dispuestas a luchar del revivido guerrero escocés. Al primero de los candidatos en sopesar no tarda ni un segundo en reconocerlo ya que al parecer lo habría visto durante su estancia en el infierno (una historia que puede perfectamente leerse en uno de los últimos números del volumen 2 de Zinco) aunque no logra identificarlo completamente, algo que consigue gracias a la colaboración de Banshee, quien le advierte que no será fácil convencerle no solo por su puro carácter sino también por su condición de enemigo.



Banshee opta por hacer que Tullus cambie su opinión al fijar su vista en héroes “más oscuros”, señalándole a Batman. No le desagrada al escocés la idea aunque no termina de sentirse convencido. Después, la historia cambia radicalmente de lugar y nos traslada a los dominios de Blaze, quien se lamenta profundamente sobre la liberación de Tullus ordenando a sus subordinados que lo encuentren lo antes posible porque no entra en sus planes que las almas del inframundo puedan salir y entrar al infierno de forma aleatoria, recordándole sus siervos la ocasión en la que Superman descendió a los infiernos, llegando a la conclusión Blaze de que necesita urgentemente la ayuda de un aliado, encontrándolo en Kirk Langstrom, que por el nombre y de golpe y sopetón no podríamos caer en quien se trata realmente, pero cuando diga el nombre de Man-Bat (o Murciélago-Hombre) seguro que las memorias se refrescan rápidamente, como por arte de magia.


Después de este inciso, la narrativa se traslada a Metrópolis, a los aposentos de Clark Kent en donde duerme plácidamente hasta que un extraño e impactante visión perturba su descanso: vemos a Superman convertido en un niño y caracterizado como un pequeño Bruce Wayne acompañado por sus padres kryptonianos, Lara y Jor-El, atravesando lo que parecen ser las calles de Gotham y siendo asesinados por un maleante. Es entonces cuando Clark se despierta bruscamente pero a la vez se alivia al comprobar que tan solo se ha tratado de una pesadilla y se tranquiliza aún más cuando observa como por la ventana entra Batman aunque por desgracia no se trata en realidad del justiciero de Gotham sino de Man-Bat poseído por una especie de magia o control demoníaco, quien manifiesta que nunca más se le conozca como el Murciélago Hombre sino como un ser indestructible e imparable porque “ella se lo había prometido”. El violento encuentro no dura mucho ya que la gigantesca y grotesca criatura abandona el apartamento de Clark Kent ahogando al Hombre de Acero en la más profunda y compleja de las reflexiones al tratar de descubrir a qué se refería su oponente con “ella”, no tardando mucho en deducir que por las características de su enemigo solo habría una criatura en el mundo que fuese un demonio y esa no era otra que Blaze y al haber acudido Man-Bat disfrazado del Hombre Murciélago, Superman decide dirigirse a Gotham para encontrarse con su viejo amigo y fiel compañero.




La historia nuevamente cambia de escenario, trasladándonos al territorio de Batman. Es aquí donde se produce una intensa y frenética persecución a plena velocidad por las calles de la ciudad, persiguiendo escarnecidamente Batman a uno de sus más viejos enemigos: Dos Caras a quien no tarda mucho tiempo en detener y noquear. Después, sorprende rompiendo el cristal de una claraboya a un tal Antoine (al parecer un traficante de armas) y cuando parece que éste último está a punto de acabar con la vida de Bruce Wayne aparece de repente Superman para salvarle la vida derritiendo la pistola con su visión calorífica con la intención de intercambiar opiniones sobre lo que ha sucedido en Metrópolis.



Tras tener un nuevo sueño, se despierta para percatarse de estar en el interior de uno pero sobre todo de darse cuenta de que el lugar en el que se encuentra es todavía más surrealista de lo que la mente humana es capaz de hacer cuando el ser humano reposa en el más absoluto descanso: el cielo pasa de estar totalmente despejado a cubrirse con infinidad de grisáceas nubes y, para más inri, se da la vuelta y se encuentra cara a cara con el responsable de tal situación: Tullus, el maldito, quien le comunica que ha venido a por él.


Opinión

La primera parte de una historia sensacional. No me extenderé demasiado en la valoración personal ya que nos encontramos ante la primera parte de una saga que necesitó de hasta tres episodios (y que desde hace unos pocos meses ECC Ediciones recopiló en una flamante versión en tapa dura). No obstante, no será el momento de colocar una imagen de la última edición o alargarse en demasía con decenas de oraciones. Nos encontramos con una historia totalmente diferente a las que han protagonizado hasta el momento (sin que hubiese alguna que otra intervención protagonizada por otros superhéroes de DC). Diferente porque en esta ocasión el Hombre de Acero y el Caballero Oscuro no unen sus fuerzas (por enésima vez) para enfrentarse a sus respectivos archienemigos (Lex Luthor y Joker respectivamente) o algún villano interplanetario (como Darkseid) sino a los mismísimos seres del infierno, entre ellos a Blaze (con quien Superman ya tuvo su primer encuentro) y a un desconocido y novel Tullus que por el momento parece convertirse en el enemigo prioritario a abatir… Pero todo se verá…

Jorge Cuesta

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1 comentario:

  1. Muy buena reseña. Felicidades por esta sección de rescatar joyas de Superman.

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