jueves, 2 de abril de 2015

[Retro Reseñas] Leyendas de Superman y Batman: Volumen 2

Leyendas de Superman y Batman: Volumen 2


Título: “Sueña un pequeño sueño” (Legends of the World’s Finest 2, Marzo 1994)
Escritor: Walter Simonson
Artista: Daniel Brereton.


Superman y Batman. Batman y Superman. Los Mejores del Mundo se encuentran sumergidos de forma constante en las pesadillas en las que ambos retoman sus recuerdos traumáticos del pasado a la vez que el Hombre de Acero se enfrenta a los crecientes delitos de manera semejante a como actúan los criminales a los que se enfrenta, mientras Batman intenta, no solo ayudar a su amigo, sino encontrar a los responsables de la locura que está asolando las ciudades de Metrópolis y Gotham.

Resumen

Seguimos la historia en donde la dejamos. Tras una surrealista visión de la realidad que le envuelve, Superman se encuentra cara a cara con el demonio fantasmagórico del clan escocés. El Hombre de Acero le golpea a su oponente hasta que éste último comienza a explicarse, sin negar que se trate de un demonio ni rechazar la idea de que procede de otro mundo. Es entonces cuando desvela el nombre de Blaze en todo este asunto, revelando que es esclavo de la entidad demoníaca, expresando su deseo de ser libre y manifestando que tan solo Superman puede salvarle. Tras hacerle un breve resumen sobre su vida mortal, Banshee entra en acción despertando un gran malestar en Superman. Es entonces cuando la villana se encarga de calmar los ánimos del último hijo de Krypton, revelando que ella también ha sido víctima de la maldición del clan escocés de los McDougal. Con el fin de convencer a Superman de que no hay otra vía u opción que la de rendirse a la evidencia y dejar de verla a ella y al demoníaco miembro del clan escocés como potenciales y enemigos y, por otro lado, unirse a ellos. Es entonces cuando en este contexto, Banshee le insiste a Clark que no hay otro camino que el de dejar atrás las hostilidades y hacer frente al enemigo común: Blaze ya que de lo contrario tanto su alma como la del endemoniado hombre procedente de la Escocia medieval estarán condenadas por siempre. 


Entonces es cuando Superman, medio convencido de la labor que le piden que haga, pregunta sobre cuál sería su papel. Banshee le explica que tan solo él podrá enfrentarse por su colosal fuerza a Blaze ya que tanto ella como Tullus deberán permanecer escondidos en el castillo McDougal en las Islas Hébridas, acudiendo aquel lugar Superman una vez que llegue la hora. Es entonces cuando Superman se pregunta si lo que ha vivido y presenciado forma parte de la realidad o bien ha sido un sueño, algo de lo que no termina de estar convencido por el olor a azufre que respira. 

La escena nos traslada ahora a Metrópolis donde Clark Kent y Lois Lane comentan sobre la oleada de crímenes no solo en la ciudad en la que residen y trabajan sino en muchos lugares. Sin embargo, Clark no le presta la adecuada atención ya que se encuentra sumergido en sus propios pensamientos, naturalmente por la experiencia vivida tres semanas antes. Lois no puede evitar sentirse preocupada por el estado anímico de su compañero de ahí que por el momento no opte por insistir y averiguar qué le sucede y quedarse callada mientras contempla como Clark Kent se aleja al marcharse para realizar unos recados.

La historia cambia de escenario, trasladando al lector a Gotham, la ciudad de Bruce Wayne pero sobre todo el lugar en el que actúa Batman y en la que trabaja como comisario de policía Gordon. Mientras el Caballero Oscuro se encuentra sumamente preocupado y estresado por los acontecimientos que ha vivido, su amigo y compañero en la lucha contra el crimen, ante el aumento de los delitos, no puede evitar pensar que ante la imposibilidad de que estos se reduzcan la explicación la encontraría en una hipotética ausencia de Batman por enfermedad o bien en un peor caso que no quiere ni profundizar en pensarlo. Ordena a uno de sus oficiales que encienda la Bat-Señal, quien le comenta que Batman no está respondiendo a la señal como antaño hacía.


En las siguientes páginas vemos como Superman, tras haberse despertado de una feroz pesadilla en la que participaron no solo sus padres sino también otros muchos inocentes, se percata cómo esos mismos gritos los está escuchando estando despierto. Es entonces cuando el Hombre de Acero, tras haber salvado la vida de una mujer y su hija, vuela rapidísimo con tal de parar los pies a un grupo de hombres que casi las atropellan y salen a la fuga, fracasando estrepitosamente ya que Superman usando su sobrehumana fuerza levanta el coche y lo pone boca abajo. Como un tipo de furia inhumana se hubiera apoderado de su voluntad, comienza a golpear a uno de los hombres, deteniéndose en su propósito cuando un oficial de policía le pide que se detenga, percibiendo éste último que Superman ha estado a punto de acabar con la vida de un criminal y preguntándose si debía aplaudirle por lo que ha hecho o bien huir y buscar refugio donde pueda.

Por su parte, Batman sueña que se encuentra en el planeta natal de Superman y está rodeado de los Kryptonianos y no en su ciudad de origen. Después, es Superman cuando asiste al más trágico y traumático recuerdo en la vida de Bruce Wayne: la muerte de Thomas y Martha Wayne aunque para sorpresa de Clark no son ellos sino mas bien sus padres adoptivos Jonathan y Martha Kent. Kal-El se despierta y enfundándose el uniforme del Hombre de Acero sale de su residencia para combatir al crimen, ante la atónita mirada de sus compañeros de trabajo Lois Lane y Jimmy Olsen, quienes ven como Superman actúa de una manera extraña a la que suele hacer, actuando contra los criminales de una forma poco ortodoxa y expresando Lois, muy a su pesar, su tranquilidad y sosiego de no tratarse  de una delincuente porque de ser así se escondería durante una temporada.   

En las páginas siguientes podemos presenciar como Superman  lucha contra dos enemigos conocidos de Batman: Enigma y Killer Croc. Por supuesto que ambos no tienen nada que hacer contra el Hombre de Acero. Mientras la criatura mitad hombre, mitad cocodrilo escapa, Superman coge por el cuello a Edward Nigma, a quien Kal-El le hubiera gustado romperle los dientes y hacérselos tragar. Es entonces cuando Superman tiene la extraña sensación de que está escuchando unas risas, y no andaba desencaminado porque tanto Tullus como Banshee están observando a miles de kilómetros de Gotham las andanzas de Superman.


Superman sigue a lo suyo y continua enfrentándose a los criminales a una manera a la que no tiene acostumbrada a la gente que lo venera y lo admira como un auténtico héroe. Solo Lois es capaz de detener a su estimado amigo cuando éste trata de acabar con la vida de un hombre que a base de disparos y en compañía de otros que actúan como él permanece dentro de la Oficina de Correos de Metrópolis y mantiene en jaque a toda la policía ante las abusivas tarifas postales. Lois, como la intrépida reportera que es, se encuentra  cubriendo la noticia muy cerca del capitán de policía que trata por todos los medios convencer a los asaltantes de que no llegarán a hacer nada. Ofuscado por lo que está pasando pero sobre todo por cómo está actuando, Superman abandona Metrópolis volando rumbo a las Islas Hébridas en busca de respuestas por parte de Tullus y Banshee, preguntando al primero sobre cuándo tendrá lugar el enfrentamiento contra Blaze ante su ansiedad de que la gente muere. Tullus no tiene prisa ninguna en luchar contra la mujer demonio, quedándose sola ella con Superman y entablando ambos una íntima conversación sobre todo lo que está sucediendo, hasta que el encuentro se ve interrumpido por la decisión tomada por Superman de abandonar el lugar y regresar a Metrópolis. Es allí donde Lois se topa con una mujer vestida de arlequín que aparentemente y según puede leerse en un cartel los vende “para ayudar a la gente sin hogar”. Empujada por las palabras de la mujer disfrazada y por la nostálgica idea de que no había sostenido uno entre sus manos desde que era una niña, Lois compra uno y al entrar en contacto su mano con el hilo se convierte en una niña indefensa y temerosa, revelando la mujer arlequín su verdadera identidad: Se trata nada más y nada meno de Banshee, quien momentos después se presenta en la habitación donde un semidesnudo Clark Kent se despierta bruscamente presenciando con sus propios ojos como enfrente de él se encuentra una de sus más temidas enemigas quien de inmediato lo abraza y ambos se funden en un apasionado beso. 


La historia cambia de lugar y de protagonista, encontrándonos con Batman quien encontrándose en Krypton se topa con una anciana  siendo quien le informa al Caballero Oscuro que su amigo es decir Superman con quien ya se había topado anteriormente cuando éste voló de Metrópolis a las Hébridas y quien no pudo verse. La desconocida mujer de edad avanzada le informa a Batman que lo que debe hacer no es otra cosa que acudir al lugar en el que está la locura siendo allí donde encontrará la respuesta a todo lo que está ocurriendo. Es entonces cuando Bruce Wayne disfrazado del justiciero nocturno se dirige al asilo Arkham para encontrarse cara a cara con su archienemigo: el Joker ya que el hospital psiquiátrico en el que se encuentra internado el mayor psicópata de Gotham no se ha mantenido al margen de la locura general que impera en el mundo y especialmente tanto en Metrópolis como en Gotham.  Sin embargo, el Joker no se presta a colaborar, marchándose Batman. Pensando el Joker que iba a quedarse solo, aparece de repente Superman quien le pide de un modo amenazante respuestas y de inmediato. El Joker, al igual que había hecho con Batman, no se presta a colaborar de forma inmediata y es entonces cuando Superman, haciendo alarde de su nueva y feroz actitud con respecto a los criminales, amenazando al más importante de los enemigos de Batman con lobotomizarle con su visión calorífica. El Joker no cree que Superman vaya a ser capaz de tal acto, cuando Clark le responde rápidamente que fue capaz de romperle la muñeca al Acertijo. Es entonces cuando entre la espada y la pared, el Joker afirma que muchos de los internos han compartido sueños sobre demonios, mencionando los nombres de Tullus y Blaze y comentando como si existiese alguna fuerza demoníaca que quisiera liberar a las fuerzas del infierno. Lejos de estar preocupado y angustiado por lo que puede acabar sucediendo, el Joker se ríe a carcajadas expresando su más sincera alegría y felicidad por encontrarse en Arkham.


Superman se dirige a Escocia, en donde Tullus devuelve la vida a quienes están enterrados en el castillo del clan McDougal, sumergiéndose todos hacia los más profundos confines del infierno para enfrentarse a Blaze. Mientras en Gotham, concretamente en la Bat-Cueva, Bruce Wayne se encuentra investigando acerca de los nombres que oyó pronunciar a Joker en la conversación que mantuvo con Superman. Mientras descubre que Tullus al parecer se trató de un guerrero escocés que vivió en torno al año 1000, un hombre renegado del clan McDougal percatándose de que al parecer se trató de un hombre cruel, malvado y despiadado  hasta el punto de que la mayor parte de sus actos fueron borrados de los registros históricos y su rama del clan fue perseguida y exterminada a la muerte de éste. Prosiguiendo con su investigación, se da cuenta del sólido vínculo entre el endemoniado escocés y Banshee, descubriendo que ésta última es descendiente del clan McDougal hasta acabar finalizando con su labor investigadora al percatarse de que Blaze hace referencia a un habitante del infierno.


En las últimas páginas asistimos al enfrentamiento entre las fuerzas dirigidas por Tullus, Banshee y Superman contra las hordas demoníacas de Blaze, encontrándose entre las filas comandadas por ésta última a Man-Bat. Mientras el Hombre de Acero y Banshee luchan contra cientos de demonios, Tullus lucha cara a cara contra Blaze, a quien de un tajo con su gran hacha le corta sus dos cuernos, siendo derrotada tanto ella como ManBat. Tullus se convierte en rey del inframundo, proporcionándole a Banshee un botín suculento: la mano de Superman, anunciándose que los muertos y los demonios pronto aparecerán en el mundo para sembrar el caos, la destrucción y la muerte.

 
Opinión

Con el segundo episodio de esta colosal obra, nos encontramos en el punto álgido de la historia, con un Superman desatado y actuando como los criminales contra los que lucha con frecuencia por un lado y por otro lado a un Batman que trata por todos los medios hacer frente a las mismas preocupaciones y miedos que están afectándole tanto a él como a su mejor amigo. Si la historia ya prometía con el primer episodio, el segundo conduce al lector a quedarse con muchas más ganas de acabar descubriendo qué sucederá en la conclusión de la apasionante historia en la que una vez más el Hombre de Acero y el Caballero Oscuro se encuentran inmersos en una trama en la que las fuerzas del infierno tratarán de hacerse con el control del mundo y en los Mejores del Mundo recaerá la responsabilidad de poner fin a las pretensiones de las fuerzas del mal.

Jorge Cuesta
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